ESTILO DE VIDA

Elementos primordiales de nuestra vocación

Const 15 a. Abrazamos la vida religiosa “en obsequio de Jesucristo”, apoyándonos en el común destino, la imitación y el patrocinio de la santísima Virgen, cuya forma de vivir constituye para nosotros un modelo de consagración con Cristo. Véase Can. 607 §1.

Const 16 b. Nuestra vocación es fundamentalmente una gracia, que nos impulsa, en una comunión fraterna de vida, a la “misteriosa unión con Dios” por el camino de la contemplación y de la actividad apostólica indisolublemente hermanadas al servicio de la Iglesia. Véase CIC. 607 1.

Const 19. Con lealtad al Dios que nos llama a vivir en plenitud los consejos evangélicos, y bajo la guía del Espíritu Santo, queremos seguir a Cristo más de cerca por los votos públicos de castidad, pobreza y obediencia con el propósito de entregarnos en alma y cuerpo a solo Dios amado sobre todas las cosas y de comprometernos enteramente a su servicio. De este modo Dios nos consagra por medio de la Iglesia y nos confía una misión apostólica para la salvación del mundo, igual que el Padre consagró y envió a Cristo (Jn 10, 36). Véase CIC. 607 § 2; CIC 654; CIC 1191; CIC 1192

De acuerdo al Canon 589 del Código de Derecho Canónico, somos un instituto de vida consagrada de derecho pontificio. Entre los años 1206 y 1214, san Alberto, Patriarca de Jerusalén, dio la Regla a los carmelitas. Primeramente la aprobó Honorio III el 30 de enero de 1226. Luego, la sancionaron Gregorio IX el 6 de abril  de 1229 e Inocencio IV el 8 de junio 1245. Por fin, la convalidó este último Pontifice el 1 de octubre de 1247, modificándola en algunos puntos; es la llamada "primera" o "primitiva".